8 puntos de partida para interpretar el golpe contrarrevolucionario en Bolivia

Carlos Lanz Rodríguez | Noviembre 13, 2019

«La Biblia ha vuelto al palacio», afirmó la senadora Jeanine Áñez al autoproclamarse presidenta de Bolivia.

Los hechos han desenmascarado a los fachos bolivianos, quienes inicialmente enarbolaron como excusa el FRAUDE, pero como el objetivo era el derrocamiento del gobierno, migraron rápidamente hacia la repetición de las elecciones, siguiendo con la exigencia de la renuncia de Evo.

Para ello, impulsaron un conjunto de acciones que ya tenían planificadas previamente bajo la tutela norteamericana en el marco de la guerra no convencional y la estrategia de amplio espectro:

1.Campaña generalizada de Opsic (Operaciones Psicológicas), donde combinaron contenidos racistas y religiosos, con una clara simbología de derecha, asociados a temas sociales y gremiales.

 2. Articulación de fuerzas contrarrevolucionarias conformadas por capas medias y sectores empresariales, donde destacan capas de jóvenes adoctrinados y disociados.

3.Empleo del paro y la huelga empresarial como mecanismo de presión.

4.Ataque a instituciones públicas emblemáticas y hostigamiento a personeros gubernamentales.

5. Captación y neutralización de fuerzas policiales con las excusas de diversas peticiones y reivindicaciones.

6. Inhibición y parálisis del Ejército, con un discurso institucionalista y de apego a las leyes.

7.Control territorial y cerco estratégico de la capital, teniendo como foco la toma del palacio de gobierno.

8. Prédica y narrativa separatista, cimentada en la “media luna”, creando un poder paralelo o retaguardia estratégica.

La whipala simboliza la riqueza cultural del Estado Plurinacional de Bolivia.