#ElDerechoAl Derecho: eutanasia, escoger morir

Ana Cristina Bracho | Febrero 26, 2020

«Se empieza a pensar que el derecho a la vida nos agota con estar vivo».

Muy buenos días estimados usuarios y usuarias de la Radio del Sur, hoy tenemos otro tema complejo, que usaremos como una invitación a pensar el mundo en el que vivimos y verlo desde un punto de vista nuestros derechos.

La vida que este camino lleno de sorpresas también es un derecho. De todas las historias historias del derecho, la del derecho a la vida es una de las que más me gustan. Partiremos por considerar que en el pasado, caracterizado por la legalidad de la esclavitud y la posibilidad de un padre con mucho poder tomase la vida de sus hijos, era un derecho por lo menos relativo para muchas personas.

Con el paso del tiempo, se empezó a considerar en las declaraciones y básicamente partía de la idea de decir: “Sr. Estado, usted no puede matar y tiene que tener en su ordenamiento jurídico normas que lo prohíban, que castiguen a cualquiera que en su territorio lo practique.” Le siguió un tema que aún se debate, la prohibición de la pena de muerte con la cual se le quita la potestad al Estado de causar la muerte de cualquiera, de todos, incluso de los criminales.

Luego llegamos a la modernidad de este derecho donde se empieza a pensar que el derecho a la vida nos agota con estar vivo. Entonces es necesario que incluya las cosas básicas para vivir. Es decir que de acceso a la comida, al calor y a la salud. Sin embargo, esas cosas también las requieren los demás seres vivos no por eso son humanos.

Los humanos que nos entendemos el centro de la creación necesitamos más para vivir. Necesitamos un proyecto de vida, poder disfrutarla. Por lo que esta es una visión completa, mucho más actual, en la que el derecho a la vida sería la capacidad de conocer, de vivir, disfrutar.

Por ende, el derecho a la vida incluye tener derechos económicos sociales y culturales. Ahora vamos a ver otra cosa, nadie vive para siempre, nadie tiene para siempre las condiciones mínimas para disfrutar la vida, por lo tanto, este derecho parece tener una extensión a la idea misma de la muerte.

La primera cosa para pensarlo es que nadie cuestiona que todos los seres que hoy están vivos van a morir. Por ello, no es la muerte en sí lo que causa problema sino la duda si una persona, en virtud de tener la vida todos estros atributos puede decidir acabarla, tomarla, disponer de ella. Para una persona condiciones normales de capacidad hacerlo sería un suicidio que no es el tema que hoy miramos sino aquél de las personas que queriendo morir no están en condiciones de causar su muerte.

¿Puede una persona en este caso solicitar el auxilio de sus familiares, de sus médicos tratantes para terminar su vida? De eso estamos hablando, de la eutanasia, que como dijimos es una categoría distinta al suicidio que la moral y la religión han castigado pero sobre la cual la medicina arroja cada vez más luces. Generalmente, salvo las consecuencias que se derivan de la muerte para el fallecido, en un suicidio no se generan problemas de responsabilidad penal como si ocurre con la eutanasia, al no ser la misma persona la que ocasiona la muerte y la que fallece.

Entonces en toda eutanasia la muerete se debe a la acción u omisión de un tercero aunque existen tipos distintos de eutanasia que es un concepto asociado a la muerte sin sufrimiento físico. Vemos por lo menos dos:

La eutanasia tiene defensores, incluso promotores, que sostienen el derecho a la dignidad, le otorga a la persona, presentes ciertas condiciones de limitación o de enfermedad, la capacidad de decidir dejar de sufrir, poniendo para ello fin a su vida. También tiene sus detractores como la Asociación catalana de estudios de bioética para la cual éste hecho, esta acción, constituye siempre un homicidio, explican que en su entender significa quitarle la vida a una persona y por eso consideran que el médico que sugiere o que ayuda a la eutanasia está cometiendo un homicidio asistido.

En Venezuela este tema no ha sido tratado porque nuestro Código Penal es una norma antiquisima. Entonces no existe legalmente la palabra, no se habla en Venezuela eutanasia, ni existen términos relacionados con la muerte asistida. Se da lo que se llama una laguna legal, es decir que no hay nada escrito que nos permita decir algo sobre la materia.

«¿Puede una persona en este caso solicitar el auxilio de sus familiares, de sus médicos tratantes para terminar su vida?»

Por ello si se diera un caso, estaríamos viendo un homicidio que tendría que evaluarse en el caso con las atenuantes o agravantes según el Código Penal, lo que no quiere decir que esto no exista. En Venezuela se hacen prácticas que están muy relacionadas con esto por ejemplo la ortotanasia que se acepta cuando se da una muerte cerebral y se llaman a los familiares autorizar desconectar a una persona de aquello que le mantiene con vida.

En el mundo de los últimos años han habido grandes polémicas sobre esto. Sin embargo, la eutanasia no es legal en la mayor parte de los países. Es legal en Países Bajos, en Canadá Colombia y Luxemburgo así como en algunos estados de USA como California o Colorado.

Recientemente, un caso conmocionó las redes, la historia de una holandesa que decía que su circunstancia mental de la depresión causada por el abuso sexual que sufrió de niña era un dolor suficientemente grande como para entrar en la categoría de la eutanasia, los organismos holandeses lo negaron. Pensaban que una chica que no llegaba 21 era demasiado joven para esto, que debía asistir al psiquiatra a ver si su caso mejoraba. Al no recibir apoyo para practicarlo dejó de comer y se configuró en un suicido clásico.

Estos temas nos llevan a pensar de qué forma nosotros queremos que evolucione nuestro derecho, hacia dónde debe o no debe avanzar el derecho a la vida y el derecho penal. Por ello, trajimos este que es otro tema de la actualidad y de los grandes debates que desde nuestra realidad tocan al derecho.