#ElDerechoAlDerecho: Derechos de las personas VIH+

Ana Cristina Bracho | Marzo 6, 2020

«Vamos a pensar y a hablar de las personas que tienen VIH».

En estos días, los medios se han obsesionado con el Coronavirus, esta enfermedad que parece una gripe y que nos llega desde China. Todos los noticieros incluyen actualizaciones del número de casos reportados o de las muertes que se vienen produciendo para luego mostrarnos cómo avanza desde el otro lado del mundo hasta llegar cerquita, tanto, que hemos de cerrar las fronteras, evitar dar abrazos y asustar si alguien nos abraza. Cuidarnos de esta enfermedad está bien, es necesario y debemos hacerlo siempre, para preservar nuestra vida, la de los nuestros, la de nuestras comunidades y de nuestro país pero no debemos olvidar que esta no es la única enfermedad que existe. Incluso, hasta ahora, es bastante improbable que nosotros, si somos adultos sanos vayamos a morir de coronavirus.

Para la Organización Mundial de la Salud, estar sanos es mucho más que no tener una enfermedad activa, se trata de tener una vida saludable, de gozar de bienestar y poder desarrollarnos. Por lo tanto, desde hace mucho tiempo todos los temas de salud se abordan con una perspectiva de derechos humanos, en la cual debe tratarse a los enfermos, tener políticas públicas que eviten las enfermedades, en especial las endémicas y las pandemias y también reconocer que cualquier enfermo, crónico o agudo, terminal o no, tiene derechos humanos. Los mismos que las personas que se encuentran sanas e incluso algunos adicionales.

Sobre uno de estos temas vamos a trabajar hoy. Vamos a pensar y a hablar de las personas que tienen VIH, una enfermedad que llegó hace un par de décadas y que sigue allí y aunque los tratamientos ya permiten a quienes la tienen tener una vida mucho más larga y saludable, las personas que se contagian tienen muchos padecimientos sociales, por lo que suelen encontrarse en la necesidad de esconder la enfermedad o incluso esconderse ellos. Esto es incompatible con lo que son: personas y por ende, sujetos de derecho.

En efecto, la sociedad ha creado estigmas (“marcas”), es decir representaciones o características negativas que son atribuidas a la enfermedad y a las personas con VIH/SIDA, generando, reforzando y legitimando la discriminación por este motivo lo cual repercute en las distintas áreas de la vida social como puede ser el empleo, las relaciones contractuales, los servicios de salud, las relaciones familiares, etc, y afectando en general los derechos humanos y la dignidad de las personas con VIH/SIDA.

Pero además debe señalarse que en general, las violaciones a los derechos humanos y los otros factores de discriminación (como la condición socio-económica o el género), aumentan el riesgo de las transmisiones y restringe las políticas de prevención y/o atención médica.

Por estas razones, el fortalecimiento de los derechos humanos es una de las formas de enfrentar la epidemia y sus efectos  factores son las desigualdades de género, las violaciones a los derechos humanos y el estigma y la discriminación en sus distintas manifestaciones. Es en el tejido de la estructura de nuestras sociedades, que jerarquizan y excluyen, en el que podemos reconocer una situación de mayor vulnerabilidad de las personas adscritas a grupos históricamente excluidos o discriminados: las mujeres, las personas que ejercen la prostitución (que en mayor porcentaje son mujeres), lo/as usuario/as de drogas inyectables y los hombres que tienen sexo con otros hombres.

Las representaciones negativas o estigmas sociales relacionadas al virus y sus portadore/as, le han dado contenidos o significados tales como sinónimo de muerte, como castigo derivado por comportamientos inmorales, como sinónimo de guerra (en tanto virus y personas contra las que hay que combatir, frecuente en el lenguaje médico), considerándose a las personas con VIH como temibles e indeseables pero además, percibiéndose al VIH/SIDA como un mal ajeno, que sólo afecta a “los otros”, es decir a las personas marginadas: a los pobres, a los homosexuales y a las prostitutas.

De esta forma, el estigma creado alrededor de la enfermedad y sus portadores/as genera discriminación y violencia contra las personas que lo viven y por ende se constituye en un problema de derechos humanos.

Entenderlo desde Venezuela nos lleva primero a recordar que todos los derechos humanos se deben leer a partir de lo dispuesto en el artículo 21 de la Constitución que consagra la clausula de la igualdad y la prohibición de la discriminación y, luego, observar que en el año 2014 se dictó la “Ley para la Promoción y Protección del Derecho a la Igualdad de las Personas con VIH o Sida y sus Familiares. De la cual leemos los dos primeros artículos

La presente Ley tiene por objeto promover y proteger el derecho a la igualdad de todas las personas con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), así como el de sus familiares, a los fines de asegurar que disfruten y ejerzan todos sus derechos, garantías, deberes y responsabilidades, sin discriminación alguna, entre ellas, las derivadas de su condición de salud.

«La sociedad ha creado estigmas, es decir, representaciones o características negativas que son atribuidas a la enfermedad y a las personas con VIH/SIDA».

ARTÍCULO 2: Finalidades

La presente Ley tiene las siguientes finalidades:

  1. Establecer y desarrollar las condiciones jurídicas, administrativas y de cualquier otra índole, necesarias para promover los derechos y garantizar la igualdad de las personas con VIH/SIDA, y sus familiares.
  2. Promover y adoptar medidas positivas a favor de las personas con VIH/SIDA, a fin de garantizar que su igualdad sea real y efectiva.
  3. Prevenir y erradicar cualquier forma de discriminación contra las personas con VIH/SIDA, y sus familiares, fundada en su condición de salud, que tengan por objeto o resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio en condiciones de igualdad de sus derechos, garantías, deberes y responsabilidades.
  4. Prohibir y sancionar los actos y conductas de discriminación individuales, colectivas o difusas, fundadas en la condición de salud de las personas con VIH/SIDA, y sus familiares.
  5. Restituir el goce y el ejercicio de los derechos, garantías, deberes y responsabilidades de las personas con VIH/SIDA, y sus familiares, cuando hayan sido vulnerados o afectados por actos o conductas de discriminación, basados en su condición de salud

De allí saltamos a aspectos a recordar:

La educación sobre estos temas es importante porque las enfermedades, tanto el VIH como el coronavirus deben combatirse y todos debemos cuidarnos de adquirirlas pero tenerlas no deshumaniza a los pacientes, siguen siendo parte de nuestra comunidad y titulares de derechos. Actuar de otro modo, es discriminar, es padecer nosotros de otro tipo de enfermedades como lo son   la inhumanidad, el miedo o el odio.